Es necesario que cuando ella te habla bien de sí misma o hace algo bueno por ti «la premies», es decir, le des “una palmadita en la espalda” metafóricamente hablando (y con todo el respeto del mundo), para animarla a que siga por ese camino y para que sea justificado que un hombre tan atractivo como tú (como ser atractivo) esté tanto tiempo con ella, o interesado en ella. Pero prémiala intermitentemente y diferencia entre premiar y regalar.

Diferencia entre  premiar y regalar




Imagina que un desconocido te dice: – He traído de Rusia un bote de 20 kg del mejor caviar. Toma, te lo doy por 5€ -.

No te lo está vendiendo, te lo está regalando y sin motivos, porque no lo conoces.  Es  decir,  no  es  coherente.  ¿Qué  pensarías?  Que  algo  falla, ¿verdad?, que el hombre está bromeando, o que estará caducado, o que no es caviar.

Pues con las mujeres lo mismo. Si les haces ver que eres un hombre muy atractivo (eres caviar) y que estás mostrando interés por ella sin merecérselo (5$), pensará que algo falla y perderás atractivo, pues no es coherente (estás regalando). Sin embargo, dar una camiseta a 20$ está bien. Es coherente (la estás premiando).

Por ejemplo:

Lleváis diez minutos hablando y te cae simpática. Le dices: – venga que te invito a una copa, y espérame aquí bebiéndotela que voy a comprarte un paquete de tabaco- (estás regalando). Pero si en lugar de eso le dices algo como: – me gusta la manera en que te ríes; eres simpática – (la estás premiando, la estás animando a que siga siendo simpática).

¿Y si por lo que sea ella no se lo está ganando, está invirtiendo en la conversación o me lo está poniendo difícil yo puedo hacer algo para que lo haga?

Por supuesto. Pregúntale algo o saca algún tema de conversación en que ella se sienta medio “obligada” a hablar bien de ella.

Dile algo, como por ejemplo: – ¿Y tu qué piensas de esas que sólo saben hablar de ropa?-

Una vez que te hable bien de ella, la premias por ello y escalas.

Es el momento de que te explique qué es la lógica retroactiva. Verás, tú y yo, como hombres que somos, si nos gusta una mujer pues queremos pasar tres horas seguidas con ella. A ellas, cuando les gusta un hombre, les pasa exactamente lo mismo.

Pero…hay una diferencia. Si ella pasa tres horas con un hombre, que de primeras no le gusta, pero se lo pasa bien, se ríe, le cuenta cosas buenas de sí misma…es posible que al día siguiente ella se haga esta pregunta:

“Que bien me lo pasé ayer con este hombre, y le conté cosas buenas de mí, y… ¿será porque me gusta?”

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